http://www.youtube.com/watch?v=vVWmWsVBWt8&NR=1
Como hemos podido observar en el video anterior, las agresiones de agentes de la ley a presos o detenidos en cárceles o comisarías españolas existen, pero, ¿son prácticas frecuentes o por el contrario, se tratan de hechos aislados?
Como bien queda reflejado en los derechos internacionales, los Estados deben garantizar que en su territorio queden totalmente prohibidos los malos tratos y torturas a sus presos o detenidos, con el objetivo de obtener una declaración.
En el caso de España, el 17 de mayo de 2005, el pleno del Congreso aprobó una moción contra la tortura y los malos tratos en los centros de detención. A pesar de esta ley, siguen produciéndose este tipo de prácticas.
Las torturas y agresiones son más frecuentes en los regímenes de incomunicación, donde se llegan a producir como han relatado algunos presos situaciones tales como: agresiones sexuales, el uso de porras, sprays o hierros, así como atamiento con esposas a la cama durante varios días, la negación a una atención o tratamiento médico y las torturas psicológicas.
Todo este tipo de prácticas son muy difíciles de demostrar, y mucho más de cuantificar el número de presos o detenidos que han sufrido estas situaciones. Uno de los principales factores que lo impide es la falta de denuncias, ya que el miedo ante las futuras represarías, hace que los detenidos no lo hagan, otro es la llamada “presunción de veracidad”, que consiste en que antes de llevar a cabo la investigación se considera como cierta la versión de los agentes, sin dar apenas credibilidad a lo denunciado por los detenidos.
En muchas ocasiones estas denuncias no llegan a prosperar o bien por la falta de pruebas o por la decisión de los presos de retirarlas.
Para concluir decir, que otro aspecto que llama mucho la atención, es la falta de un órgano imparcial e independiente que se encargue de investigar este tipo de prácticas y erradicar su existencia.